El respeto mutuo es el eje de una relación de convivencia positiva, pero no aparece espontáneamente sino que debe ser practicado y aprendido diariamente en clase, aplicándonos la máxima: “no hagas conmigo lo que no quieres que yo haga contigo”.

Las relaciones entre profesores y estudiantes deben partir de la base de que cuentan con derechos similares y deberes, no puede estar basada en relaciones de autoridad y poder desmedidos ni asimétricos, sino en relaciones de reciprocidad y de respeto mutuo. Para ello, es imprescindible mantener una relación afectiva entre ambas partes, aunque dejando claro el papel que cada cual ocupa en el proceso de enseñanza y aprendizaje.


Las relaciones basadas en la asimetría de poder siempre son perjudiciales para el clima de aula.


¿Cuál es el proceso para conseguirlo?

  1. Adoptar una actitud de ayuda y de accesibilidad orientada al estudiante, con una comunicaciónfluida y capaz de captar y comprender los estados emocionales del otro.
  2. Conocer a los estudiantes, e intentar comprender su mundo, sus circunstancias tamto personales como académicas o familiares, propiciando conversaciones informales, intercambiando información con otros docentes, saber qué les gusta y que asuntos son de su interés.
  3. Saber cómo nos ven, para poder cambiar los rasgos menos aceptados, pactar cambios con ellos, reflexionar sobre el estilo de cada uno/a. Un instrumento útil puede ser la elaboración de una tabla de perfiles o cuestionario en la que se les pida 3 aspectos que les guste del profesor, 3 que noy 3 propuestas de mejora.
  4. Que algún estudiante con dificultades conductuales experimente mantener el orden en la clase, y el trabajo de sus pares, durante un día.
  5. La tutoría, tanto individual como colectiva, con la finalidad de resolver y prevenir los problemas y apoyar el desarrollo personal de nuestros estudiantes.

El siguiente video nos da algunos lineamientos más profundos al respecto:


¿Qué hará desde hoy para mantener una relación de respeto con sus estudiantes?