En el siguiente artículo encontrarás herramientas práctica para mejorar la comunicación efectiva en el aula, pero sin duda no debemos desconocer que todo esto se sustenta en un marco teórico de varios autores que han estudiado este campo de investigación.

*Nota: Se recomienda ver este artículo en un PC o con el celular en posición horizontal, para visualizar las tablas completas.

En primer lugar, para favorecer una comunicación efectiva en el aula debes de contar con una serie de estrategias verbales y no verbales  que se deben considerar, en el entendido que el aula como un espacio en donde todos los elementos participan de la situación comunicativa.

Técnicas verbales de Comunicación Efectiva (Adaptado de Bueno y Garrido, 2012)

TÉCNICA DESCRIPCIÓN CÓMO SE LLEVA A LA    PRÁCTICA
ACEPTACIÓN Consiste en reconocer los logros y las cosas que nos gustan de los demás.
  1. Use el nombre propio del alumno.
  2. La interacción es mantenida con la mirada.
  3. Tocando el hombro del alumno transmite calidez.
  4. El mensaje verbal se centra en un aspecto concreto.
DISCO RAYADO Consiste en repetir una y otra vez el mensaje hasta que nos aseguremos de que no ha sido ignorado.
  1. Repita el mensaje hasta que no pueda ser ignorado, muéstrese insistente.
  2. Mantenga el control emocional, no pierda la calma.
  3. No emplee las mismas palabras y haga énfasis en aquellas que quieren que sean recordadas por mayor tiempo.
EL ACUERDO VIABLE Implica que, en una situación de enfrentamiento entre dos partes, ambas deben ceder algo, pasando de posturas extremas a otras más cercanas donde es posible un entendimiento.
  1. Plantee el problema claramente.
  2. Escuche activamente.
  3. Póngase en el lugar del interlocutor.
  4. Busque alternativas.
  5. Seleccione la mejor y sugiera la solución.
  6. Logre el compromiso usando expresiones como: “qué te parece si intentamos…”.
DECIR “NO” Negarle a alguien una petición sin rechazar a la persona que la hace.
  1. Buscar la forma y el momento adecuado.
  2. El “no” debe ser firme, directo, claro y expresado sin ningún sentimiento de culpabilidad.
  3. Usando razones aceptables para el interlocutor, pero no excusas.
BANCO DE NIEBLA Consiste en no negar completamente las opiniones del interlocutor y no contraatacar con otras.
  1. No discutir sobre las razones que quizá sean aceptables.
  2. Reconocer cualquier verdad contenida en las declaraciones de la otra persona, pero sin aceptar lo que propone.
  3. Aceptar la posibilidad de que las cosas pueden ser como las entiende el otro.
  4. Conviene parafrasear los puntos clave de la postura mantenida por la otra persona y tras ello añadir una frase que deje clara nuestra opinión contraria.
MENSAJES “YO” Es un mensaje enviado en primera persona que facilita la comunicación y persuade o convence a nuestro interlocutor para que cambie su modo de actuar hacia la forma que nosotros deseamos.
  1. Describir la conducta que no nos ha gustado.
  2. Describir en qué nos afecta esa conducta.
  3. Expresar los sentimientos que nos origina este inconveniente.
  4. Evitar generalizaciones, juicios, etiquetas, etc.
  5. Diga qué puede hacer su interlocutor.

Técnicas No Verbales de Comunicación Efectiva (Adaptado de Fernández, 2011)

Una buena forma de empezar la clase es sonreír al entrar al aula.

Entrar en clase sonriendo transmite cercanía y una actitud amigable y conciliadora para con los alumnos. Se trata de transmitir que el proceso de enseñanza aprendizaje es algo grato para todos.

El profesor debe situarse de frente a sus alumnos ya que esta orientación supone un mayor nivel de implicación con los alumnos.

La forma más adecuada de dirigir a los chicos es situándonos frente a ellos. Esto ayuda a transmitir la propia implicación y al mismo tiempo a demostrar seguridad y confianza en aquello que se está contando o explicando.

Cruzar los brazos o situarse constantemente detrás de la mesa del profesor no son actitudes positivas pues indican una actitud negativa o defensiva.

Esto genera un efecto de distanciamiento y da una sensación defensiva que es conveniente eliminar siempre que sea posible. Del mismo modo, los brazos cruzados dan a entender a los chicos que se tiene hacia ellos una actitud defensiva y poco conciliadora. Les resultará difícil acceder al docente si perciben una actitud hostil o poco amigable por su parte.

Si se quiere transmitir una sensación de seguridad es bueno pasearse por todo el aula. Sin embargo, un movimiento incongruente o excesivo distrae a los alumnos y además puede transmitir sensación de nerviosismo.

Caminar por el aula al mismo tiempo que se explica ayudará a conseguir que los alumnos sigan con mayor interés aquello que se les está transmitiendo. Es también una forma de mantener un clima de escucha en la sesión e implicar a todos los alumnos en ella. Sin embargo, un excesivo movimiento por parte del docente puede resultar poco armónico y da una sensación de nerviosismo, que no se quiere que los alumnos perciban. El movimiento del docente debe ser dinámico, más nunca debe resultar estridente por ser excesivo o brusco.

Es importante que el docente mire a los ojos de sus alumnos. Favorece la comunicación.

Mirar a los ojos a los alumnos es, sin duda, una de las mejores fórmulas para captar su atención. Al mismo tiempo mantener el contacto ocular permite también darse cuenta de si están comprendiendo, o no, lo que se les está contando.

El tono del maestro o profesor deber ser sosegado a la vez que firme para poder transmitir seguridad.

Un tono de voz que por norma es seco o especialmente adusto produce desosiego en aquel que escucha y, lejos de transmitir autoridad, lo que los alumnos perciben es un enfado o un desagrado constante al mismo tiempo que injustificado.

No se debe menospreciar el valor comunicativo del silencio. Una pausa silenciosa en el momento oportuno motiva a los alumnos a participar en la dinámica del aula.

El silencio debe ser comprendido en su contexto y entender que puede llegar a tener un significado polisémico. En nuestro caso, el silencio puede ser utilizado: Como elemento de interacción: hacer una pausa silenciosa que, además vaya acompañada de ciertos movimientos gestuales como un levantamiento de cejas o un adelantamiento de la cabeza, invitará a los alumnos a participar en la dinámica de clase.

Pautas para Mejorar el Lenguaje No Verbal (Adaptado de Fernández, 2011)

Caminar erguidos ayuda a transmitir confianza y seguridad.
Asentir y/o inclinar la cabeza ligeramente mientras un alumno interviene denota interés por lo que él está comunicando y ayuda a reforzar su confianza.
Es aconsejable evitar fruncir el entrecejo frente a la intervención de un estudiante, ya que es un signo inequívoco de desaprobación y esto puede producir retraimiento en él/ella.
Es importante, siempre que sea posible, intercalar durante las explicaciones sonrisas cálidas y francas. Esto genera buen ambiente y demuestra nuestra disposición.
Los movimientos de las manos también son importantes. Las palmas de las manos abiertas expresan sinceridad e invitan a los interlocutores a participar en la conversación o, en este caso, en la dinámica de clase. Por el contrario, mantener los puños cerrados denota nerviosismo o incluso enfado.
Frotarse las manos puede ser interpretado como un signo de interés pero repetir este gesto con cierta frecuencia expresa una actitud impaciente que el alumno puede asumir como un reproche.
Además del tono y el volumen, el paralenguaje estudia el ritmo de la voz. Es importante que los profesores hablen con un ritmo ligero y armonioso ya que esto es fundamental para mantener la atención de los alumnos

Sin duda que la comunicación se hará efectiva en el aula y los estudiantes podrán comprender las instrucciones si a esto le agregamos técnicas que nos permitirán mantener la atención, para esto te dejamos lo siguiente:

Técnicas para mantener la atención de los estudiantes

  1. Inicio puntual y rápido de la clase sin ralentizarla con otras tareas.
  2. Asegurar la atención de todos/as sin excepción y no empezar hasta que ésta no esté garantizada.
  3. Advertir de manera individual al alumnado distraído por su nombre y no de manera general.
  4. Detectar y neutralizar el efecto de elementos distractores.
  5. Comenzar la clase con actividades que la favorecen: preguntas breves sobre lo tratado en la clase anterior, actividades prácticas de corta duración, cuestiones o
  6. interrogantes que susciten curiosidad.
  7. Cuidar la ubicación: acercar al alumnado de menor rendimiento para que se encuentre en un lugar adecuado para su correcta atención.
  8. Cumplir y hacer cumplir las normas: puntualidad, material… hasta hacer que sean interiorizadas.
  9. Alternar diferentes formas de presentación de los contenidos: lecturas, proyecciones, videos.

Esperamos que todas estas estrategias te permitan mejorar tu práctica pedagógica y la comunicación con tus estudiantes. ¡Vamos, que se puede!