¿Cómo optimizar el tiempo de aprendizaje en el aula?

“El tiempo es a la vez el más valioso y el más perecedero de nuestros recursos” (John Randolph)

Dicen que el tiempo es el recurso más valioso del que disponemos, desarrollemos la labor que sea.Y no deja de ser verdadero. No discutiremos en este artículo acerca de lo relativo que es el tiempo, sino de su aprovechamiento, en momentos específicos de una clase, de momentos que podemos aprovechar para lograr el objetivo de la clase, y a utilizarlo eficientemente.

El criterio C.4 del Marco para la buena enseñanza (MINEDUC, 2008), menciona que una clase efectiva es aquella que articula de manera óptima el tiempo disponible para la enseñanza de uno o varios objetivos y las necesidades de aprendizaje de los/as estudiantes, traducido en actividades que logran desarrollar un aprendizaje significativo de todos/as.

De todas las actividades que un docente ejecuta en el aula, las administrativas y las disciplinarias son aquellas que demandan mayor esfuerzo y tiempo, equivalentes al 31% del tiempo disponible (Martinic, 2015), tales como: ordenar al curso al inicio de la clase, pasar la lista, recordar las normas de convivencia, estudiantes que llegan atrasados, colegas que pasan con solicitudes institucionales, colectas, el proyector que de pronto dejó de funcionar, etc., son factores que atentan contra el uso eficiente del tiempo en el aula. Esto, sin considerar la disposición con la que se presenta un docente en el aula, lo cual también influye. 

De todos modos, citando al mencionado Marco para la buena enseñanza, conviene tener presente que “la utilización del tiempo debe ser flexible; adaptando los períodos dedicados a una actividad, a las necesidades derivadas del ritmo de los estudiantes y de la complejidad que presenta un determinado contenido o el interés que éste despierte en los alumnos y alumnas”. Aun así, todas las actividades DEBEN tributar al logro del objetivo de la clase, tanto en forma como en su fondo.

 

¿Qué hacer?

Como dicta la regla popular, en la sencillez está la grandeza. Pues bien, gestionar el tiempo en la sala de clases es una tarea sencilla, si el/la docente ha desarrollado un buen dominio de grupo, y sabe comunicar bien sus ideas. Teniendo eso a la base, se recomienda lo siguiente para optimizar los tiempos en el aula, con enfoque en el logro de aprendizajes significativos:

1. Previo a la clase:

  1. Haber planificado concienzudamente las actividades y objetivo(s) a lograr en la clase, teniendo siempre presente que es parte de una unidad.
  2. Preparar y organizar con anticipación los recursos que se utilizarán en la clase. Si los lleva usted, prepárelos el día anterior o antes de iniciar la jornada laboral. Si los deben traer los estudiantes, deje un/a tutor par para designado/a, para que recuerde ese compromiso.
  3. Si utilizará recursos TIC, solicite a quien esté encargado/a de éstos que verifique que están en óptimas condiciones para su uso.

2. Durante la clase:

  1. Fomente, clase a clase, el uso de rutinas que sean claras y realizables por sus estudiantes, como: gestos para ordenar la sala, dinámicas de activación, momentos para descansos, etc.
  2. Guíe hacia la toma de conciencia respecto a la importancia de lograr el objetivo de la clase, mejor aún si se asumen compromisos al respecto. Se recomienda mantenerlo escrito toda la clase.
  3. Minimice al máximo los tiempos de tareas administrativas, como pasar la lista, escribir los contenidos en el libro, asuntos de convivencia escolar, etc., y lleve siempre la atención hacia el logro del objetivo de la clase.
  4. Hable y/o explique lo justo y necesario, y dé tiempos más amplios para discusiones socializadas, trabajos en grupos, tutorías, etc.
  5. Asigne tiempos claros y prudentes para el desarrollo de las actividades, acordes a la complejidad del contenido, y respételos. Los estudiantes deben saber que si se acaba el tiempo, ya no se puede continuar desarrollando la actividad. Esto fomentará la rutina relacionada con el uso conciente del tiempo en las actividades y tareas.
  6. Monitoree de cerca los avances de los trabajos individuales y grupales. Así se asegura de que el tiempo se utiliza de forma eficiente.
  7. Utilice las TIC para explicar conceptos abstractos, no para toda la clase, de lo contrario, se transforma en un distractor, más que un facilitador. Recuerde que también puede utilizar otros recursos como organizadores gráficos, modelos, etc.
  8. Utilice las TIC para evaluar. Existen varias herramientas Online para hacerlo. Recuerde que los estudiantes son nativos digitales, y a veces es más motivante y rápido para ellos/as utilizar estas tecnologías.
  9. Retroalimente los resultados de las actividades de manera concisa y precisa.
  10. Si se presenta alguna dificultad disciplinaria, actúe rápidamente de acuerdo a los protocolos establecidos en su Establecimiento, tratando en todo tiempo de llegar a resolverlos primero en el aula y con poco esfuerzo. Si usted pierde la compostura, influirá en el clima de aula, desconcentrando a los estudiantes más de lo que ya podrían estar. Recuerde que es usted quien marca el ritmo de trabajo y la emocionalidad en la sala de clases.
  11. Finalice su clase SIEMPRE, destacando algún elemento positivo. Esto contribuirá a que la próxima clase exista una mejor disposición al aprendizaje de sus estudiantes y su motivación, influyendo también en la optimización de los tiempos.

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Recuerde que está comprobado que el factor que más influye en el aprendizaje significativo de los estudiantes es el tiempo que pasan desarrollando actividades, y no necesariamente escuchándole hablar, o viendo un video o presentación de diapositivas. Le invitamos a tomar en sus manos el tiempo disponible en el aula, para así lograr alcanzar el objetivo propuesto para la clase. ←

¿Qué acciones realizará a partir de hoy para gestionar efectivamente el tiempo en el aula de clases?


¿Cómo seleccionar adecuadamente los recursos pedagógicos a utilizar en mi clase?

Cuando estudié pedagogía, me imaginaba a mi mismo como una especie de navaja suiza, similar a la que tenía un tío, y que exhibía con orgullo cada vez que lograba resolver alguna dificultad que él o un familiar tenía. Como no, si está enraizado en el pensamiento popular que un docente es un símil a esa navaja, capaz de utilizar la metodología, la estrategia y los recursos justos y necesarios para atender a alguna acción educativa, tanto formal como informal. Nada más alejado de la realidad.
No obstante lo anterior, noté en un corto plazo, luego de recibir mi flamante título de profesor, que las exigencias laborales eran mayores a las que había armado por años en mi mente. Planificar, considerar metodologías y estrategias adecuadas para cada contenido del currículum eran un tema de cada semana. Mi sorpresa fue tal cuando la jefa de UTP nos dijo a todos en una reunión que había que dar mayor énfasis a los recursos pedagógicos que utilizamos, ya que a través de ellos es posible facilitar los aprendizajes de los estudiantes.
Hasta ese entonces, noté que conocía los recursos, los utilizaba, pero la acción de incorporarlos carecían de intención, lo cual no es menor. Es más, tendía a utilizar los mismos recursos de tercero básico hasta cuarto medio, sin considerar sus diferencias. Así emprendí la tarea de utilizarlos mejor.

Para profundizar, haga clic en el siguiente video:

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El tipo de recurso a utilizar está íntimamente relacionado con el tipo de habilidad que se va a desarrollar en la clase

Un barniz de desarrollo evolutivo

Utilizar recursos pedagógicos requiere de habilidad y tacto. No es simplemente pensar en un recurso y tratar de encajarlo en la planificación. Supone una acción con intención, que permita tanto al docente como al estudiante lograr aprendizajes significativos. En ese sentido, conviene recordar que los estudiantes, de acuerdo a la edad que tienen, serán capaces o no de utilizar cierto tipo de materiales. Más aún si pretendemos que a través de su uso se desarrollen habilidades específicas, ya sean básicas como superiores del pensamiento.
En ese aspecto, hay 2 aportes teóricos que debemos comprender: uno clásico, llamado “etapas del desarrollo cognitivo”, de Piaget; y otro más innovador, llamado “funciones ejecutivas”. No profundizaremos en este artículo al respecto, pero sí lo mencionaremos, a manera de introducción.

1. Etapas del desarrollo psicosocial

Esta teoría nos orienta respecto a las edades y nivel de desarrollo de los estudiantes. De ese modo, es necesario que consideremos esta información antes de decidir qué tipo de recurso utilizaremos para enseñar un contenido específico. De ese modo, entendemos que sería poco productivo utilizar con niños de 2 a 7 años, recursos que están diseñados para aquellos que tienen 10, porque su sistema nervioso no está preparado para obtener el mayor potencial de éste. De ahí la importancia de conocer bien a nuestros estudiantes para planificar y seleccionar con confianza los materiales a utilizar. Entonces, la siguiente imagen nos recuerda estas etapas:

Etapas Piaget

2. Las funciones ejecutivas

Para saber qué funciones ejecutivas están desarrolladas, requerimos conocer en mayor profundidad a nuestros estudiantes, o es conveniente apoyarse de un/a educador/a diferencial, psicólogo/a educativo, u otro profesional afin. De todos modos, se recomienda considerar este aporte para seleccionar con mejor precisión los tipos de recursos a utilizar.
Las funciones ejecutivas, según lo plantea Bauermeister (2008), son actividades mentales complejas, necesarias para planificar, organizar, guiar, revisar, regularizar y evaluar el comportamiento necesario para adaptarse eficazmente al entorno y para alcanzar metas. Entonces, los recursos a utilizar estarían íntimamente relacionados con el tipo de habilidad a desarrollar, en concordancia con la función o funciones ejecutivas que están listas para desplegarse en aula. De no considerarlo, podría generar una innecesaria frustración en los estudiantes, ya que el logro del objetivo se vería dificultado por algo que se supone que debería facilitarlo.
Entonces, las siguientes son las funciones ejecutivas, junto a una breve descripción:

Función ejecutiva

Descripción

Memoria de trabajo Capacidad de almacenamiento temporal de información y su procesamiento. Se trata de un espacio en el que la información específica está disponible para su manipulación y transformación durante un periodo particular de tiempo.
Planificación Capacidad de generar objetivos, desarrollar planes de acción para conseguirlos y elegir el más adecuado en base a la anticipación de consecuencias.
Razonamiento Facultad que nos permite resolver problemas de diversa índole de manera consciente estableciendo relaciones causales entre ellos.
Flexibilidad Habilidad que nos permite realizar cambios en algo que ya estaba previamente planeado, adaptándonos así a las circunstancias de nuestro entorno.
Inhibición Capacidad de ignorar los impulsos o la información irrelevante tanto interna como externa cuando estamos realizando una tarea.
Toma de decisiones Proceso de realizar una elección entre varias alternativas en función de nuestras necesidades, sopesando los resultados y las consecuencias de todas las opciones.
Estimación temporal Capacidad de calcular de manera aproximada el paso del tiempo y la duración de un suceso o actividad.
Ejecución dual Capacidad de realizar dos tareas al mismo tiempo (dichas tareas deben ser de diferente tipo), prestando atención a ambas de manera constante.
Branching (multitarea) Capacidad de organizar y realizar tareas óptimamente de manera simultánea, intercalándolas y sabiendo en qué punto están cada una en cada momento.

¡Ahora sí!, con ustedes, los recursos pedagógicos

Una vez que se han considerado (en serio) las particularidades de los estudiantes, y el nivel de complejidad del contenido a enseñar, en el entendido que, mientras más complejo sea, más estrategias y recursos debemos desplegar, hay que escoger entre el “universo” de éstos, cuál contribuirá en mayor grado al logro del objetivo de la clase (Ogalde y Bardavid, 1997) :

  1. Recursos auditivos. Música, Audiciones, sonidos, etc.
  2. Recursos visuales estáticos. Cuerpos opacos, proyector de diapositiva, fotografías, transparencias, retroproyector, pizarra digital, crucigramas, .
  3. Recursos gráficos. Pizarrón, infografías, carteles, papelógrafos, etc.
  4. Recursos impresos. Libros, revistas, diccionarios, comic, cuentos, diarios, portafolios, etc.
  5. Recursos audiovisuales. Películas, documentales, videos, portafolios, etc.
  6. Recursos dimensionales. Objetos en 3 o más dimensiones.
  7. Recursos TIC. Programas informáticos (Software), computador (Hardware), nube virtual, recursos Online, juegos, etc. Incluye uso de estos recursos utilizando una pizarra digital.
  8. Otros. Juegos, dinámicas, otras acciones ludificadoras del proceso de enseñanza y aprendizaje, actividades grupales, etc.

¿Cómo seleccionarlos?

Se recomienda considerar lo siguiente, al momento de seleccionar los recursos como parte de las estrategias de enseñanza:

  • Los objetivos curriculares o de la clase.
  • La madurez y el entrenamiento del grupo.
  • El tamaño del grupo.
  • El ambiente físico disponible.
  • Las características estructurales de los estudiantes (Capital cultural, nivel socioeconómico, edad, sexo, género, etc.).
  • Las características particulares de los estudiantes.
  • La capacidad del docente para manejar los recursos.

Un extra

Las compañías multinacionales relacionadas con TIC, han emprendido, desde hace ya unos años, campañas que pretenden empoderar tanto a docentes como a estudiantes de recursos Online y que prometen potenciar el trabajo colaborativo e investigativo en la nube virtual. Dejamos, a manera de inquietud, considerando que las generaciones que educamos son nativos digitales, que revise los siguientes videos que nos dan luces concretas al respecto:

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Dado todo lo anterior, ya hemos comprendido que escoger los recursos adecuados para lograr que los estudiantes logren los objetivos de aprendizaje, es parte de la labor pedagógica que nos ha sido encomendada. Y como tal, es también una gran responsabilidad. Si las utilizamos bien, pueden llegar a ser un gran aliado de nuestras prácticas diarias, pero requieren de constante actualización. Entonces,

¿Qué recursos incorporará desde hoy mismo en sus clases? ¿Harán que su clase más efectiva aún?


¿Son importantes los aprendizajes previos de mis estudiantes? El desafío docente en la planificación y las actividades de aula.

Ormrod (20015), en su libro Aprendizaje humano, refiere que tanto niños/as como adultos, en una concepción moderna del aprendizaje, somos seres que acumulamos experiencias y aprendizajes desde antes de nuestro nacimiento. Claro está que no de todo tomamos conciencia, pero llevamos impreso en nuestro aparato neurológico conexiones que son susceptibles de ser utilizadas como base para aprender conductas, valores, contenidos, etc., en orden creciente de complejidad.

La escolarización, cada vez más temprana, moldea los cerebros de los niños y niñas a normalizar una estructura de clase que se ha estandarizado en todos los países OCDE. Del mismo modo, se ha naturalizado la idea de que todos/as podemos aportar a una clase, desde nuestra propia experiencia, relegando al olvido de que al entrar a una sala de clases los estudiantes son una tábula rasa.

“El factor que más influye en el aprendizaje es lo que el alumno ya sabe. Averigue esto, y enséñele en consecuencia” (Ausubel, Novak & Hanesian, 1983).

Ya, ¿Y?…

Entrando en lo nuestro, se espera que los docentes DEMUESTREN, tanto en la planificación como en la implementación de su clase, que conoce las particularidades de sus estudiantes, que considera sus intereses, sus gustos, dificultades, estilos de aprendizaje, nivel sociocultural, etc. Se entiende que este conocimiento, ayuda al docente a crear mejores experiencias de aprendizaje para sus estudiantes, logrando que sea significativo.

El Descriptor A.3.3 del Marco para la buena enseñanza (MINEDUC, 2008), indica que el docente, responsable de la facilitación del proceso de enseñanza-aprendizaje, debe considerar lo siguiente respecto a la articulación de la tríada conocimientos previos, planificación y actividades de aprendizaje:

  1. Conoce distintos tipos de recursos de aprendizaje adecuados para sus estudiantes.
  2. Planifica e implementa diversas actividades, dependiendo de la complejidad de los temas a tratar.
  3. Conoce las características de cada uno de sus estudiantes, seleccionando estrategias metodológicas y didácticas que atiendan a esa diversidad.
  4. Conoce a cabalidad los contenidos que va a enseñar, y la forma de hacerlo.

Entonces, ¿Cómo considero los aprendizajes previos?

Existen 2 momentos para demostrar que los aprendizajes previos son considerados:

  1. Durante la planificación de la clase (Ámbito administrativo).
  2. Durante la implementación de la clase (Ámbito práctico).

A continuación, profundizamos en cada punto.

1. Durante la planificación de la clase

Como ya hemos declarado antes en este artículo, se requiere conocer las particularidades de los estudiantes para los cuales estamos planificando la experiencia de aprendizaje. Esto es, considerar:

  • ¿Cómo se relaciona lo que voy a enseñar con contenidos visto previamente?
  • ¿Cómo se relaciona lo que voy a enseñar con otras asignaturas del currículum?
  • ¿Qué dificultades habrán presentado anteriormente mis estudiantes con el/los contenidos que voy a enseñar?
  • ¿Existe algún diagnóstico en particular que requiera especial atención?. En este punto, el abanico podría ser amplio: TEA, TDAH, DIL, DIM, hipoacusia, negativismo, etc. Cada diagnóstico requiere de estrategias específicas de enseñanza.
  • ¿Qué tipo de actividades y recursos abren sus puertas para la motivación y disposición al aprendizaje?
  • ¿De qué plan B dispongo si lo que planifico no resulta atractivo para lograr los objetivos de la clase?
  • ¿Qué nivel socioeconómico están presentes en el aula? ¿Con qué tipo de capital cultural cuentan?
  • Entre otros factores.

Es probable que para los profesores/as noveles requiera de un importante esfuerzo cognitivo, dado que es complejo planificar considerando todos (y otros) factores. Lo cierto es que mientras más veces se realice este proceso, con más herramientas pedagógicas y mejor habilidad predictiva tendrá el/la docente para planificar las experiencias de aprendizaje que se avecinan.

2. Durante la implementación de la clase

Una vez en el aula, lo planificado cobra vida, y son los estudiantes quienes ponen a prueba nuestra efectividad como docentes. En ese contexto, se hace necesario transformarnos en acompañantes, guías, y co-constructores de conocimientos, en lugar de grandes sabios de nuestra área disciplinar. Esto logrará sentar las bases necesarias para lograr empatía, comprensión, y sintonía con los/as estudiantes, elementos que no deben faltar a lo largo de la clase.

Entonces, y sólo entonces, considere lo siguiente, para relacionar con eficacia los conocimientos previos de sus estudiantes, su planificación (que ya considera conocimientos previos), y las actividades que vendrán:

  1. Comience su clase, marcando bien el inicio. Incluye explicitar el objetivo.
  2. Sea enfático/a en indicar que en esta etapa de la clase no existen respuestas equivocadas ni correctas, dado que todas aportan en la construcción del conocimiento. Luego, a la luz de las evidencias, pueden refutarse algunas ideas, las cuales nos acercan a “la verdad”.
  3. Explore qué saben sus estudiantes acerca del contenido a tratar. Aproveche los conceptos clave del objetivo de la clase. Intente explicitar que lo que aportan sus estudiantes aporta al logro de los objetivos de la clase. Identifique (en silencio y hábilmente) el tipo de conocimiento que mencionan, si son:
    1. Declaraciones espontáneas. Intenta dar explicación al contenido, utilizando sus experiencias inmediatas o conocimientos que tiene a la mano.
    2. Concepciones transmitidas por socialización. Da explicación al contenido utilizando elementos que aprendió en su hogar, amistades, medios de comunicación masiva, redes sociales, u otras.
    3. Concepciones analógicas. Careciendo de declaraciones espontáneas o por socialización, intenta construir un nuevo significado, utilizando las fuentes de conocimiento de otras áreas disciplinares.
  4. Utilice organizadores gráficos en la pizarra, como mapas conceptuales, esquemas, listados, etc., que pongan en evidencia los aportes de sus estudiantes. Mantenga durante un tiempo este material, de manera que luego pueda conectar estos conocimientos con lo que desea lograr. De ser posible, utilice diversos colores para crear las conexiones.
  5. De común acuerdo, borre aquellos aportes que menos tributen al logro del objetivo de la clase. Agradezca y celebre en todo tiempo que se hayan realizado los aportes.
  6. Motive a sus estudiantes a registrar en sus cuadernos estos conocimientos previos.
  7. Proceda con las actividades planificadas. De vez en cuando, traiga a la memoria los aportes de sus estudiantes, relacionándolos con los contenidos que esté revisando en la clase.

Ser docente es una profesión que impacta en la vida de los estudiantes. Considerar los aprendizajes previos, reconocerlos, celebrarlos y considerarlos dentro de sus planificaciones y actividades aumenta las probabilidades de que los aprendizajes sean significativos.

Algunas estrategias para conocer los aprendizajes previos

  • Cuestionarios abiertos, cerrados o de opción múltiple.
  • Resolución de problemas, previamente planificados, en los que los estudiantes puedan hacer predicciones simples, o elaborar conclusiones sencillas. Por ejemplo: ¿Por qué las cosas caen al suelo?, ¿Por qué en nuestra ciudad hay sectores denominados ricos y pobres?, etc.
  • Elaborar organizadores gráficos, como mapas mentales, mapas conceptuales, diagramas, dibujos, infografías, etc.
  • Organizar una lluvia de ideas.
  • Propiciar discusiones socializadas en torno al tema central de la clase.
  • Entre otros.

El arte de integrar los conocimientos previos con lo que ya se ha planificado y lo que se dispondrá en clases es una habilidad que cada docente desarrolla a lo largo de su experiencia profesional. Tomando en cuenta esto:

¿Cómo considerará, desde hoy, las experiencias y conocimientos previos de sus estudiantes?


¿Es necesario explicitar el objetivo de la clase a mis estudiantes?

“Quien tiene siempre ante sus ojos un propósito, hace que todas las cosas le ayuden a conseguirlo.”  (Robert Browning).

La mente los niños y adolescentes es maravillosa. La mayor cuota de inocencia, creatividad, experimentación y disposición neuronal al aprendizaje se da en estas etapas. Es como si no tuvieran límites, pero requieren de estructura.

¿Ha intentado ir de paseo con un niño/a? De seguro que notó que una de las primeras preguntas que le hicieron fue ¿Hacia dónde vamos?,o ¿Para qué vamos allá?. Y esto es bueno, dado que su mente, y la del adulto también, necesita en todo tiempo saber qué hacer, cómo hacerlo, y dónde hacerlo. Si esto no se sabe, entonces comienzan a gestarse dificultades de orientación, comunicación, de sentido de lo que se hace, lo cual es poco recomendable.

Nuestras clases no son la excepción a la regla, debemos declarar y explicitar qué objetivo pretendemos lograr en el aula. Esta simple acción dará un encuadre automático a las acciones que se presentarán a continuación, mientras se logra la experiencia de aprendizaje.

Se entiende en este aspecto, que usted ya ha adquirido la destreza de elaborar un buen objetivo de clase. Si siente que puede mejorarlo, le invitamos a revisar el siguiente artículo. Del mismo modo, es necesario saber con anticipación en qué nivel taxonómico se encuentra su objetivo, para lo cual, recomendamos revisar el siguiente documento descargable.

El objetivo de la clase debe ser presentado de forma clara, precisa y comprensible para todos/as.

A continuación, ofrecemos algunos pasos a seguir en función del objetivo de la clase, y que conviene tener presente en todo tiempo:

  1. Tomar el mismo objetivo que fue planificado previamente.
  2. Declarar, de manera escrita y oral, cuál es el objetivo de la clase.
  3. Asegurarse de que todos/as han comprendido cuál es el propósito de la clase. No debe comenzar su clase si existen dudas al respecto.
  4. Motivar, de diversas maneras, a que los estudiantes se comprometan con el logro del objetivo. Naturalmente, usted como docente, debe mostrarse siempre motivado/a y comprometido/a con su logro.
  5. Idealmente, ese objetivo debe permanecer a la vista de todos/as, durante TODA la clase.
  6. Comprobar, a lo largo de todo el desarrollo de la experiencia educativa, que se va de camino al logro del objetivo inicialmente planteado.

 

Ok, ya declaré el objetivo. Ahora, ¿Qué hago?

Junto con la declaración explícita y clara del objetivo, se recomienda también clarificar cuál va a ser el camino que se seguirá para llegar a lograrlo. Esto es, mencionar, sin especificar, pero con una cuota importante de entusiasmo, las actividades que se desarrollarán en la clase.

Asegúrese de que los estudiantes comprenden que cada actividad, por muy extrañas, o sencillas, o complejas, que parezcan, facilitarán el aprendizaje del o los contenidos programados para la clase.

Los/as estudiantes tienen el derecho a saber cómo será el camino que emprenderán. Importante es en este punto hablar siempre en positivo, es decir:

  • “Este contenido será un desafío para nosotros”, en lugar de “esto será muy difícil”.
  • “Las actividades más sencillas son las que dejan las mejores lecciones”, en lugar de “es tán fácil que hasta un bebé lo haría”, etc. 

Mira el siguiente video, para profundizar en el tema:

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Ya lo sabe. Iniciar una clase es una tarea desafiante y sencilla, pero que requiere de bastante motivación y habilidades comunicacionales de parte del/la docente. Ser explícto, claro, breve y concreto en la declaración del objetivo permitirá que con rapidez todos los estudiantes se entusiasmen con lo que viene, y sea más fácil alcanzar el propósito de mejorar los aprendizajes.

¡Manos a la obra!


¿Cómo logro que mi clase planificada sea coherente con la que realizaré en aula?

Lograr implementar una clase en el aula, que sea concordante con lo que anteriormente fue planificado es un desafío no menor, tomando en cuenta que requiere del despliegue de varias habilidades pedagógicas y motivacionales de parte del docente. Sin embargo, está probado que mientras más eficiente sea el proceso de planificación, mejor se manejarán las variables que intervengan mientras se realiza la clase en el aula.

Entonces, pese a que está instalado en el inconsciente colectivo que la planificación es un mero trámite administrativo, es necesario tomar nota de que una buena o mala planificación afecta directamente en la calidad de esta, y en el logro de los objetivos sugeridos por el currículum.

Mire el siguiente video para profundizar en el tema:

Img video

Ya tengo los conocimientos ¿Qué hago entonces?

Son dos los factores claves:

  1. La pertinencia del o los objetivos de la clase.
  2. Las estrategias a utilizar en la clase.

A continuación, profundizamos en ambos factores.

Pertinencia del o los objetivos de la clase

Como premisa, los objetivos curriculares, deben ser coherentes con los planteados en el Currículum Nacional o los normados por la Unidad Educativa en la que trabaja.

En cuanto al/los objetivos de la clase que desarrollará, asegúrese de que responden, primero, al currículum nacional, y luego a lo que desea intencionar pedagógicamente en el aula.

Al respecto, el Marco para la buena enseñanza (MINEDUC, 2008), indica que es esencial la organización de los objetivos en el diseño y planificación de una clase, lo cual se traducirá en la creación de actividades de aprendizajes con coherencia lógica, y adecuadas para los conocimientos, habilidades y actitudes que han de ser desarrolladas.

Una buena o mala planificación afecta directamente en la calidad de esta, y en el logro de los objetivos de la clase.

Las estrategias de enseñanza

El propósito principal para incorporar una estrategia en una planificación es lograr un aprendizaje significativo. En ese sentido, es esperable que el docente se haya apropiado, a lo largo de su formación y carrera, de un abanico de estrategias de enseñanza, las cuales deben ser coherentes con el/los objetivos de la clase. Su selección debe atender a los siguientes 5 puntos:

  1. La complejidad de los contenidos a enseñar. Mientras más demanda cognitiva y emocional demande un contenido, mayor cantidad y diversidad de estrategias son necesarias para la implementación de la clase.
  2. El tipo de actividades de enseñanza. La literatura especializada en didáctica, y la experiencia, señalan que las actividades deben atender a todos los estilos de aprendizaje presentes en el aula. ¿Conoce las particularidades de sus estudiantes?.
  3. Los recursos de aprendizaje a utilizar. ¿Su establecimiento educativo cuenta con recursos para lo que va a enseñar?, ¿Planea utilizar TIC?, ¿Qué hay de incorporar juegos?, ¿Cómo guiará hacia el cierre metacognitivo?, son preguntas que debe resolver mientras planifica, y sentirse seguro/a de cómo los implementará, previo y durante la clase.
  4. Las características de los estudiantes. ¿Tienen sus estudiantes habilidades para crear modelos, interpretar instrumentos musicales, o utilizar bien las TIC? Entonces, esto debe orientar su planificación. Del mismo modo, debe considerar si hay diagnósticos de Necesidades Educativas Especiales (NEE) en el aula. Ante esto último, conviene revisar la literatura disponible para cada diagnóstico (facilitando la empatía y adecuación curricular), y/o articular estrategias con un/a docente de educación diferencial.
  5. Considerar las dificultades más recurrentes en el contenido que enseña. Tanto durante la etapa de formación profesional inicial, como en la práctica diaria, los docentes son capaces de identificar aquellos contenidos que presentan mayor dificultad de logro de aprendizaje en cada nivel de enseñanza y curso. Ante esto, es conveniente tomar conciencia de ello, y buscar nuevas estrategias metodológicas y didácticas que permitan a los estudiantes a apropiarse de los contenidos a enseñar en una determinada clase.

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Por último, considere que la planificación de la clase NO ES MÁS QUE LA CREACIÓN DE UNA EXPERIENCIA DE APRENDIZAJE. Por lo tanto, si esa experiencia planificada no es coherente con los puntos mencionados anteriormente, se corre el riesgo de que su implementación se vea mermada o boicoteada por factores como convivencia escolar, interrupciones, bajo compromiso con las actividades propuestas, dificultades técnicas, entre otras; las cuales atentan en todo tiempo contra la relación planificación-clase implementada.

Puede descargar un manual de estrategias didácticas en el siguiente link:

Pdf Icono Manual de estrategias didácticas.

A partir de hoy: ¿Cómo aumentará la eficiencia entre lo que planifica y lo que realmente implementa en clases?