¿Son importantes los aprendizajes previos de mis estudiantes? El desafío docente en la planificación y las actividades de aula.

Ormrod (20015), en su libro Aprendizaje humano, refiere que tanto niños/as como adultos, en una concepción moderna del aprendizaje, somos seres que acumulamos experiencias y aprendizajes desde antes de nuestro nacimiento. Claro está que no de todo tomamos conciencia, pero llevamos impreso en nuestro aparato neurológico conexiones que son susceptibles de ser utilizadas como base para aprender conductas, valores, contenidos, etc., en orden creciente de complejidad.

La escolarización, cada vez más temprana, moldea los cerebros de los niños y niñas a normalizar una estructura de clase que se ha estandarizado en todos los países OCDE. Del mismo modo, se ha naturalizado la idea de que todos/as podemos aportar a una clase, desde nuestra propia experiencia, relegando al olvido de que al entrar a una sala de clases los estudiantes son una tábula rasa.

“El factor que más influye en el aprendizaje es lo que el alumno ya sabe. Averigue esto, y enséñele en consecuencia” (Ausubel, Novak & Hanesian, 1983).

Ya, ¿Y?…

Entrando en lo nuestro, se espera que los docentes DEMUESTREN, tanto en la planificación como en la implementación de su clase, que conoce las particularidades de sus estudiantes, que considera sus intereses, sus gustos, dificultades, estilos de aprendizaje, nivel sociocultural, etc. Se entiende que este conocimiento, ayuda al docente a crear mejores experiencias de aprendizaje para sus estudiantes, logrando que sea significativo.

El Descriptor A.3.3 del Marco para la buena enseñanza (MINEDUC, 2008), indica que el docente, responsable de la facilitación del proceso de enseñanza-aprendizaje, debe considerar lo siguiente respecto a la articulación de la tríada conocimientos previos, planificación y actividades de aprendizaje:

  1. Conoce distintos tipos de recursos de aprendizaje adecuados para sus estudiantes.
  2. Planifica e implementa diversas actividades, dependiendo de la complejidad de los temas a tratar.
  3. Conoce las características de cada uno de sus estudiantes, seleccionando estrategias metodológicas y didácticas que atiendan a esa diversidad.
  4. Conoce a cabalidad los contenidos que va a enseñar, y la forma de hacerlo.

Entonces, ¿Cómo considero los aprendizajes previos?

Existen 2 momentos para demostrar que los aprendizajes previos son considerados:

  1. Durante la planificación de la clase (Ámbito administrativo).
  2. Durante la implementación de la clase (Ámbito práctico).

A continuación, profundizamos en cada punto.

1. Durante la planificación de la clase

Como ya hemos declarado antes en este artículo, se requiere conocer las particularidades de los estudiantes para los cuales estamos planificando la experiencia de aprendizaje. Esto es, considerar:

  • ¿Cómo se relaciona lo que voy a enseñar con contenidos visto previamente?
  • ¿Cómo se relaciona lo que voy a enseñar con otras asignaturas del currículum?
  • ¿Qué dificultades habrán presentado anteriormente mis estudiantes con el/los contenidos que voy a enseñar?
  • ¿Existe algún diagnóstico en particular que requiera especial atención?. En este punto, el abanico podría ser amplio: TEA, TDAH, DIL, DIM, hipoacusia, negativismo, etc. Cada diagnóstico requiere de estrategias específicas de enseñanza.
  • ¿Qué tipo de actividades y recursos abren sus puertas para la motivación y disposición al aprendizaje?
  • ¿De qué plan B dispongo si lo que planifico no resulta atractivo para lograr los objetivos de la clase?
  • ¿Qué nivel socioeconómico están presentes en el aula? ¿Con qué tipo de capital cultural cuentan?
  • Entre otros factores.

Es probable que para los profesores/as noveles requiera de un importante esfuerzo cognitivo, dado que es complejo planificar considerando todos (y otros) factores. Lo cierto es que mientras más veces se realice este proceso, con más herramientas pedagógicas y mejor habilidad predictiva tendrá el/la docente para planificar las experiencias de aprendizaje que se avecinan.

2. Durante la implementación de la clase

Una vez en el aula, lo planificado cobra vida, y son los estudiantes quienes ponen a prueba nuestra efectividad como docentes. En ese contexto, se hace necesario transformarnos en acompañantes, guías, y co-constructores de conocimientos, en lugar de grandes sabios de nuestra área disciplinar. Esto logrará sentar las bases necesarias para lograr empatía, comprensión, y sintonía con los/as estudiantes, elementos que no deben faltar a lo largo de la clase.

Entonces, y sólo entonces, considere lo siguiente, para relacionar con eficacia los conocimientos previos de sus estudiantes, su planificación (que ya considera conocimientos previos), y las actividades que vendrán:

  1. Comience su clase, marcando bien el inicio. Incluye explicitar el objetivo.
  2. Sea enfático/a en indicar que en esta etapa de la clase no existen respuestas equivocadas ni correctas, dado que todas aportan en la construcción del conocimiento. Luego, a la luz de las evidencias, pueden refutarse algunas ideas, las cuales nos acercan a “la verdad”.
  3. Explore qué saben sus estudiantes acerca del contenido a tratar. Aproveche los conceptos clave del objetivo de la clase. Intente explicitar que lo que aportan sus estudiantes aporta al logro de los objetivos de la clase. Identifique (en silencio y hábilmente) el tipo de conocimiento que mencionan, si son:
    1. Declaraciones espontáneas. Intenta dar explicación al contenido, utilizando sus experiencias inmediatas o conocimientos que tiene a la mano.
    2. Concepciones transmitidas por socialización. Da explicación al contenido utilizando elementos que aprendió en su hogar, amistades, medios de comunicación masiva, redes sociales, u otras.
    3. Concepciones analógicas. Careciendo de declaraciones espontáneas o por socialización, intenta construir un nuevo significado, utilizando las fuentes de conocimiento de otras áreas disciplinares.
  4. Utilice organizadores gráficos en la pizarra, como mapas conceptuales, esquemas, listados, etc., que pongan en evidencia los aportes de sus estudiantes. Mantenga durante un tiempo este material, de manera que luego pueda conectar estos conocimientos con lo que desea lograr. De ser posible, utilice diversos colores para crear las conexiones.
  5. De común acuerdo, borre aquellos aportes que menos tributen al logro del objetivo de la clase. Agradezca y celebre en todo tiempo que se hayan realizado los aportes.
  6. Motive a sus estudiantes a registrar en sus cuadernos estos conocimientos previos.
  7. Proceda con las actividades planificadas. De vez en cuando, traiga a la memoria los aportes de sus estudiantes, relacionándolos con los contenidos que esté revisando en la clase.

Ser docente es una profesión que impacta en la vida de los estudiantes. Considerar los aprendizajes previos, reconocerlos, celebrarlos y considerarlos dentro de sus planificaciones y actividades aumenta las probabilidades de que los aprendizajes sean significativos.

Algunas estrategias para conocer los aprendizajes previos

  • Cuestionarios abiertos, cerrados o de opción múltiple.
  • Resolución de problemas, previamente planificados, en los que los estudiantes puedan hacer predicciones simples, o elaborar conclusiones sencillas. Por ejemplo: ¿Por qué las cosas caen al suelo?, ¿Por qué en nuestra ciudad hay sectores denominados ricos y pobres?, etc.
  • Elaborar organizadores gráficos, como mapas mentales, mapas conceptuales, diagramas, dibujos, infografías, etc.
  • Organizar una lluvia de ideas.
  • Propiciar discusiones socializadas en torno al tema central de la clase.
  • Entre otros.

El arte de integrar los conocimientos previos con lo que ya se ha planificado y lo que se dispondrá en clases es una habilidad que cada docente desarrolla a lo largo de su experiencia profesional. Tomando en cuenta esto:

¿Cómo considerará, desde hoy, las experiencias y conocimientos previos de sus estudiantes?


¿Qué estrategias utilizar en el inicio de la clase para motivar a mis estudiantes y conocer sus conocimientos previos?

Las clases de los profesores efectivos son altamente estructuradas. Independientemente de las metodologías que empleen, hay un conjunto de prácticas que son comunes en la mayoría de las clases observadas, tales como:

  • Los objetivos de aprendizaje son claramente explicados al inicio de cada clase.
  • Cada clase se enlaza con las anteriores.

Para esto el docente debe tener absoluta claridad de lo que quiere lograr en sus estudiantes y el punto de partida de cada uno de ellos. Para esto se vuelve fundamental manejar estrategias para motivar y conocer conocimientos previos de los estudiantes.

Técnicas para desarrollar la motivación

  • Explicar los objetivos o aprendizajes esperados de cada tarea e informar el conjunto de actividades que se van a abordar .
  • Asegurarse que todos los estudiantes han comprendido lo que tiene que hacer para ello el docente puede hacer preguntas en grupo o en forma individual.
  • Ofrecer la posibilidad que todos los estudiantes participen en la planificación de las tareas, en la definición de objetivos o que elijan entre una serie de actividades. Considerar sus opiniones y puntos de vista sobre los temas a trabajar aumenta la motivación.
  • Se deben realizar tareas acorde a lo que los estudiantes previamente saben.
  • El docente debe reforzar a los estudiantes por el esfuerzo que realizan y no sólo por los resultados que alcanzan.
  • Contar anécdotas o aprovechar acontecimientos de la vida de los estudiantes para que se motiven por el aprendizaje.

Para profundizar, mira el siguiente video:

Img video

Estrategias para conocer el punto de partida de los estudiantes

  • Animar a los estudiantes a que expresen oralmente lo que saben del tema, haciéndoles preguntas abiertas o cerradas o que lo comenten con un compañero o un pequeño grupo y luego lo presenten al conjunto del curso.
  • Proponer un debate o un dilema sobre un tema en que los estudiantes expresen sus puntos de vista.
  • Plantear un problema para que los estudiantes intenten resolverlo con los conocimientos que tienen en ese momento.
  • Realizar organizadores gráficos y mapas conceptuales que los estudiantes construyan con una serie de conceptos que el docente entrega.
  • Expresar lo que saben a través de dibujos o dramatizadores.

Utilizar herramientas en base a los estilos de aprendizaje de los estudiantes también puede ser útil. Revisa la siguiente tabla:

Estilos de aprendizaje

También puedes considerar que una clase efectiva es aquella que:

  • Presentar información organizada ordenadamente.
  • Usar lenguaje claro y simple.
  • Repetir los conceptos esenciales.
  • Hacer referencia al conocimiento previo de los alumnos.
  • Clara especificación de los objetivos de la lección a los estudiantes.
  • Estar consciente y planificar la transición hacia nuevos temas.
  • Cobertura total de contenidos, cuidando la rapidez con que se pasan.
  • Entusiasmo y humor del profesor.
  • Uso de videos y otras formas visuales de representación de conceptos.
  • Correspondencia entre lo enseñado y lo evaluado.
  • Evaluaciones formales e informales frecuentes con comentarios rápidos (inmediatos) acerca de su desempeño.

¿Qué elementos son favorables para realizar clases efectivas?

  • Valor intrínseco del material utilizado (textos, libros, recursos didácticos).
  • Incentivos como elogios, calificaciones, estrellas, retroalimentación.
  • Despertar curiosidad en el estudiante.
  • Trabajo cooperativo: estimularse y ayudarse unos a otros.
  • Aprovechamiento real del máximo tiempo asignado.
  • Reconocer los ritmos de aprendizaje de los alumnos y exigir en concordancia (ni demasiado, ni poco).

El docente debe tener absoluta claridad de lo que quiere lograr en sus estudiantes y el punto de partida de cada uno de ellos.