¿Qué estrategias efectivas utilizar en el cierre de mi clase?

Es importante recordar que las finalidades de la fase de cierre son: revisar y  realizar una síntesis del tema o lección; transferir el aprendizaje, es decir relacionar los nuevos contenidos con las experiencias y conocimientos que tiene almacenados previamente en la memoria.

Habiendo establecido lo anterior, es necesario que conozcamos herramientas que nos permitan realizar un cierre de clase efectivo y podamos así cumplir con las finalidades inherentes a esta fase del proceso. 

Es por ello que aquí te compartimos algunas técnicas que te ayudarán a lograrlo:

 

1º Técnica | Mirada Retrospectiva

¿Qué es?

¿Para que es útil?

Procedimiento Pedagógico

Es una técnica de evaluación de una experiencia vivida. Para que cada alumno de un grupo exprese los aspectos positivos y negativos de una experiencia. 1º Momento:

El docente presentará a los estudiantes las siguientes interrogantes, para ser respondidos individualmente:

¿Me gusto?, ¿No me gusto?, ¿Qué aprendí?, ¿Qué otras cosas me gustaría aprender?,  ¿Cómo la pasé?, ¿Cómo me sentí?.

El docente puede añadir otras preguntas.

2º Momento:

Se forman grupos de 4 a 6 integrantes. A nivel grupal, cada participante comentará las respuestas y, entre todos producirán un afiche que dé cuenta de los aspectos positivos y negativos de la experiencia vivida.

3º Momento:

Cada grupo expondrá su producción y el docente propiciará y enriquecerá las participaciones.

 

2º Técnica | La Clínica

¿Qué es?

¿Para qué es útil?

Procedimiento Pedagógico

Es una técnica de revisión de contenidos. Para profundizar contenidos y comprobar los aprendizajes. 1er. Momento:

Se forman los grupos. Entre sus miembros, elaboran cinco preguntas complejas acerca de los contenidos aprendidos. (Es importante que el docente pase por los grupos para comprobar que las preguntas expresen lo que los alumnos quieren preguntar. Conviene cuestionar a los autores de las mismas cual es la respuesta que se quiere obtener, para saber si la pregunta ha sido bien formulada).

2do. Momento:

El docente recoge las preguntas y las entrega a otro grupo. Para ser resueltas por los miembros.

3er. Momento:

El vocero de cada grupo leerá las preguntas recibidas y las respuestas. El grupo autor analiza la pertinencia de las respuestas. El resto del curso aporta sus ideas.

 

3º Técnica | Positivo, negativo e interesante

¿Qué es?

¿Para qué es útil?

Procedimiento Pedagógico

Es una técnica que permite al docente conocer cuáles son los aspectos positivos, negativos e interesantes que ha encontrado el grupo acerca del tema visto. Permite recabar información para abordar la próxima clase como también como una forma de evaluar formativamente. 1º Momento:

Entregue una hoja de papel pequeña para cada uno de los miembros del grupo.

2º Momento:

Se les orienta que cada uno, de forma individual, sin consultar con nadie, escriba lo que ha encontrado de positivo, negativo e interesante en la clase o etapa de trabajo.

3º Momento:

Una vez que han llenado las hojas, éstas se recogen y si se considera pertinente se socializan.

Aquí puede utilizar 2 variantes:

Variante 1:

Se les pide que piensen en los aspectos positivos de la clase. A través de una ronda, cada uno expresa su criterio; el docente lo refleja todo en el pizarrón o en papel bond y se propician comentarios.

Variante 2:

Se les pide que piensen en los aspectos positivos de la sesión y una vez que se hace el análisis individual, se organizan en equipos en donde se resumirá el trabajo da cada uno. Después se expone y refleja en la pizarra o en un cartel.

 

4º Técnica | Completando las Frases

¿Qué es?

¿Para qué es útil?

Procedimiento Pedagógico

Es una técnica que permite recoger la opinión de cada estudiante con respecto a los resultados de lo que aprendió durante la clase. Permite al docente retroalimentar lo aprendido ya que permite analizar los aspectos que más han impresionado a los alumnos, qué inquietudes quedan en el grupo después de todo lo que se ha hecho y cómo ha sido el desempeño. 1º Momento:

Entregue una hoja con cada una de las frases que a continuación se presentan. También puede utilizar el pizarrón para anotarlas y que los estudiantes las registren en su cuaderno.

En este tema:

Aprendí__________________

Ya sabía __________________

Me sorprendí por ________________________

Me molesté por ________________________

Me gustó _________________________

No me gustó _________________________

Me gustaría saber más acerca de ______________

Una pregunta que todavía tengo es ___________________

2º Momento:

El docente le entrega una hoja de papel a cada estudiante. Plantea que cada uno complete la frase de modo independiente sin consultar con nadie, y que no es necesario poner el nombre.

3º Momento:

El docente retira las hojas y le solicitará a uno o dos estudiantes que lean en voz alta las respuestas dadas a cada frase. Propiciará comentarios que le permitan afianzar lo aprendido.

Esperamos que estas 4 técnicas que te presentamos sean útiles para tu quehacer pedagógico, Sólo debes comenzar a aplicarlas y que aproveches al máximo el potencial de cada uno de tus estudiantes.

Puedes también revisar el siguiente video:

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¿Cómo elegir las actividades, recursos y medios para el desarrollo de las clases?

Son muchas las variables que determinan qué es lo apropiado elegir para que las clases tengan sentido para los estudiantes, Obviamente, los objetivos de la clase son la primera base de selección. Otro determinante son las necesidades, intereses y habilidades de los estudiantes. Además, hay que tener en cuenta si los estudiantes presentan la disposición para aprender una destreza, un concepto o una idea, una actitud o un valor. El tiempo y los recursos disponibles en el establecimiento también limitan o favorecen la elección.

Te recomendamos que elijas lo que está disponible en tu Unidad Educativa, y que uses la creatividad, con la finalidad de sacar el máximo provecho a esos recursos.

A continuación, podrás revisar a modo de sugerencia los recursos que puedes elegir según su incidencia en el proceso pedagógico de aula (Moreno H., 2004).

INCIDENCIA EN EL PROCESO PEDAGÓGICO 

RECURSO RECOMENDADO

Recurso para las distintas áreas tales como presentación de temas, actividades de motivación, actividades de síntesis y aplicación y evaluación. 

Desarrollo de hábitos de escucha en distintas situaciones comunicativas 

Actividades de dicción y expresividad de la voz. 

Noticias, prensa, libros, poemas… Pizarras, franelogramas, carteles, mapas… Visitas y excursiones, proyector de diapositivas, magnetoscopio, cámaras digitales, lectores de audio, fotografías, películas, presentaciones informáticas, grabaciones de audio, hipertextos e hipermedia. Internet.

Desarrollo de procedimientos de expresión y comunicación. Actividades de expresión oral, escrita, plástica, musical, dramática, etc. Desarrollo de la imaginación y la capacidad creadora. Elaboración de informaciones, noticias, etc.

Creación de poemas, canciones, música, teatro… utilizando distintos soportes técnicos. Elaboración de programas de radio, realización de vídeos, periódicos escolares, etc.

Desarrollo de la capacidad de descodificación y análisis de la información. Conocimiento del proceso de elaboración de la información. 

Realización de encuestas, reportajes en distintos soportes (audio, vídeo). Uso de gráficas y tablas para el análisis. Textos con información estadística. Experimentación en textos o en laboratorios de ciencias e informática.

“Considera que la elección de un buen recurso puede despertar el interés de tus estudiantes por aprender”.

Para profundizar un poco más, mira el siguiente video:

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¿Cómo optimizar el tiempo de aprendizaje en el aula?

“El tiempo es a la vez el más valioso y el más perecedero de nuestros recursos” (John Randolph)

Dicen que el tiempo es el recurso más valioso del que disponemos, desarrollemos la labor que sea.Y no deja de ser verdadero. No discutiremos en este artículo acerca de lo relativo que es el tiempo, sino de su aprovechamiento, en momentos específicos de una clase, de momentos que podemos aprovechar para lograr el objetivo de la clase, y a utilizarlo eficientemente.

El criterio C.4 del Marco para la buena enseñanza (MINEDUC, 2008), menciona que una clase efectiva es aquella que articula de manera óptima el tiempo disponible para la enseñanza de uno o varios objetivos y las necesidades de aprendizaje de los/as estudiantes, traducido en actividades que logran desarrollar un aprendizaje significativo de todos/as.

De todas las actividades que un docente ejecuta en el aula, las administrativas y las disciplinarias son aquellas que demandan mayor esfuerzo y tiempo, equivalentes al 31% del tiempo disponible (Martinic, 2015), tales como: ordenar al curso al inicio de la clase, pasar la lista, recordar las normas de convivencia, estudiantes que llegan atrasados, colegas que pasan con solicitudes institucionales, colectas, el proyector que de pronto dejó de funcionar, etc., son factores que atentan contra el uso eficiente del tiempo en el aula. Esto, sin considerar la disposición con la que se presenta un docente en el aula, lo cual también influye. 

De todos modos, citando al mencionado Marco para la buena enseñanza, conviene tener presente que “la utilización del tiempo debe ser flexible; adaptando los períodos dedicados a una actividad, a las necesidades derivadas del ritmo de los estudiantes y de la complejidad que presenta un determinado contenido o el interés que éste despierte en los alumnos y alumnas”. Aun así, todas las actividades DEBEN tributar al logro del objetivo de la clase, tanto en forma como en su fondo.

 

¿Qué hacer?

Como dicta la regla popular, en la sencillez está la grandeza. Pues bien, gestionar el tiempo en la sala de clases es una tarea sencilla, si el/la docente ha desarrollado un buen dominio de grupo, y sabe comunicar bien sus ideas. Teniendo eso a la base, se recomienda lo siguiente para optimizar los tiempos en el aula, con enfoque en el logro de aprendizajes significativos:

1. Previo a la clase:

  1. Haber planificado concienzudamente las actividades y objetivo(s) a lograr en la clase, teniendo siempre presente que es parte de una unidad.
  2. Preparar y organizar con anticipación los recursos que se utilizarán en la clase. Si los lleva usted, prepárelos el día anterior o antes de iniciar la jornada laboral. Si los deben traer los estudiantes, deje un/a tutor par para designado/a, para que recuerde ese compromiso.
  3. Si utilizará recursos TIC, solicite a quien esté encargado/a de éstos que verifique que están en óptimas condiciones para su uso.

2. Durante la clase:

  1. Fomente, clase a clase, el uso de rutinas que sean claras y realizables por sus estudiantes, como: gestos para ordenar la sala, dinámicas de activación, momentos para descansos, etc.
  2. Guíe hacia la toma de conciencia respecto a la importancia de lograr el objetivo de la clase, mejor aún si se asumen compromisos al respecto. Se recomienda mantenerlo escrito toda la clase.
  3. Minimice al máximo los tiempos de tareas administrativas, como pasar la lista, escribir los contenidos en el libro, asuntos de convivencia escolar, etc., y lleve siempre la atención hacia el logro del objetivo de la clase.
  4. Hable y/o explique lo justo y necesario, y dé tiempos más amplios para discusiones socializadas, trabajos en grupos, tutorías, etc.
  5. Asigne tiempos claros y prudentes para el desarrollo de las actividades, acordes a la complejidad del contenido, y respételos. Los estudiantes deben saber que si se acaba el tiempo, ya no se puede continuar desarrollando la actividad. Esto fomentará la rutina relacionada con el uso conciente del tiempo en las actividades y tareas.
  6. Monitoree de cerca los avances de los trabajos individuales y grupales. Así se asegura de que el tiempo se utiliza de forma eficiente.
  7. Utilice las TIC para explicar conceptos abstractos, no para toda la clase, de lo contrario, se transforma en un distractor, más que un facilitador. Recuerde que también puede utilizar otros recursos como organizadores gráficos, modelos, etc.
  8. Utilice las TIC para evaluar. Existen varias herramientas Online para hacerlo. Recuerde que los estudiantes son nativos digitales, y a veces es más motivante y rápido para ellos/as utilizar estas tecnologías.
  9. Retroalimente los resultados de las actividades de manera concisa y precisa.
  10. Si se presenta alguna dificultad disciplinaria, actúe rápidamente de acuerdo a los protocolos establecidos en su Establecimiento, tratando en todo tiempo de llegar a resolverlos primero en el aula y con poco esfuerzo. Si usted pierde la compostura, influirá en el clima de aula, desconcentrando a los estudiantes más de lo que ya podrían estar. Recuerde que es usted quien marca el ritmo de trabajo y la emocionalidad en la sala de clases.
  11. Finalice su clase SIEMPRE, destacando algún elemento positivo. Esto contribuirá a que la próxima clase exista una mejor disposición al aprendizaje de sus estudiantes y su motivación, influyendo también en la optimización de los tiempos.

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Recuerde que está comprobado que el factor que más influye en el aprendizaje significativo de los estudiantes es el tiempo que pasan desarrollando actividades, y no necesariamente escuchándole hablar, o viendo un video o presentación de diapositivas. Le invitamos a tomar en sus manos el tiempo disponible en el aula, para así lograr alcanzar el objetivo propuesto para la clase. ←

¿Qué acciones realizará a partir de hoy para gestionar efectivamente el tiempo en el aula de clases?


¿Son importantes los aprendizajes previos de mis estudiantes? El desafío docente en la planificación y las actividades de aula.

Ormrod (20015), en su libro Aprendizaje humano, refiere que tanto niños/as como adultos, en una concepción moderna del aprendizaje, somos seres que acumulamos experiencias y aprendizajes desde antes de nuestro nacimiento. Claro está que no de todo tomamos conciencia, pero llevamos impreso en nuestro aparato neurológico conexiones que son susceptibles de ser utilizadas como base para aprender conductas, valores, contenidos, etc., en orden creciente de complejidad.

La escolarización, cada vez más temprana, moldea los cerebros de los niños y niñas a normalizar una estructura de clase que se ha estandarizado en todos los países OCDE. Del mismo modo, se ha naturalizado la idea de que todos/as podemos aportar a una clase, desde nuestra propia experiencia, relegando al olvido de que al entrar a una sala de clases los estudiantes son una tábula rasa.

“El factor que más influye en el aprendizaje es lo que el alumno ya sabe. Averigue esto, y enséñele en consecuencia” (Ausubel, Novak & Hanesian, 1983).

Ya, ¿Y?…

Entrando en lo nuestro, se espera que los docentes DEMUESTREN, tanto en la planificación como en la implementación de su clase, que conoce las particularidades de sus estudiantes, que considera sus intereses, sus gustos, dificultades, estilos de aprendizaje, nivel sociocultural, etc. Se entiende que este conocimiento, ayuda al docente a crear mejores experiencias de aprendizaje para sus estudiantes, logrando que sea significativo.

El Descriptor A.3.3 del Marco para la buena enseñanza (MINEDUC, 2008), indica que el docente, responsable de la facilitación del proceso de enseñanza-aprendizaje, debe considerar lo siguiente respecto a la articulación de la tríada conocimientos previos, planificación y actividades de aprendizaje:

  1. Conoce distintos tipos de recursos de aprendizaje adecuados para sus estudiantes.
  2. Planifica e implementa diversas actividades, dependiendo de la complejidad de los temas a tratar.
  3. Conoce las características de cada uno de sus estudiantes, seleccionando estrategias metodológicas y didácticas que atiendan a esa diversidad.
  4. Conoce a cabalidad los contenidos que va a enseñar, y la forma de hacerlo.

Entonces, ¿Cómo considero los aprendizajes previos?

Existen 2 momentos para demostrar que los aprendizajes previos son considerados:

  1. Durante la planificación de la clase (Ámbito administrativo).
  2. Durante la implementación de la clase (Ámbito práctico).

A continuación, profundizamos en cada punto.

1. Durante la planificación de la clase

Como ya hemos declarado antes en este artículo, se requiere conocer las particularidades de los estudiantes para los cuales estamos planificando la experiencia de aprendizaje. Esto es, considerar:

  • ¿Cómo se relaciona lo que voy a enseñar con contenidos visto previamente?
  • ¿Cómo se relaciona lo que voy a enseñar con otras asignaturas del currículum?
  • ¿Qué dificultades habrán presentado anteriormente mis estudiantes con el/los contenidos que voy a enseñar?
  • ¿Existe algún diagnóstico en particular que requiera especial atención?. En este punto, el abanico podría ser amplio: TEA, TDAH, DIL, DIM, hipoacusia, negativismo, etc. Cada diagnóstico requiere de estrategias específicas de enseñanza.
  • ¿Qué tipo de actividades y recursos abren sus puertas para la motivación y disposición al aprendizaje?
  • ¿De qué plan B dispongo si lo que planifico no resulta atractivo para lograr los objetivos de la clase?
  • ¿Qué nivel socioeconómico están presentes en el aula? ¿Con qué tipo de capital cultural cuentan?
  • Entre otros factores.

Es probable que para los profesores/as noveles requiera de un importante esfuerzo cognitivo, dado que es complejo planificar considerando todos (y otros) factores. Lo cierto es que mientras más veces se realice este proceso, con más herramientas pedagógicas y mejor habilidad predictiva tendrá el/la docente para planificar las experiencias de aprendizaje que se avecinan.

2. Durante la implementación de la clase

Una vez en el aula, lo planificado cobra vida, y son los estudiantes quienes ponen a prueba nuestra efectividad como docentes. En ese contexto, se hace necesario transformarnos en acompañantes, guías, y co-constructores de conocimientos, en lugar de grandes sabios de nuestra área disciplinar. Esto logrará sentar las bases necesarias para lograr empatía, comprensión, y sintonía con los/as estudiantes, elementos que no deben faltar a lo largo de la clase.

Entonces, y sólo entonces, considere lo siguiente, para relacionar con eficacia los conocimientos previos de sus estudiantes, su planificación (que ya considera conocimientos previos), y las actividades que vendrán:

  1. Comience su clase, marcando bien el inicio. Incluye explicitar el objetivo.
  2. Sea enfático/a en indicar que en esta etapa de la clase no existen respuestas equivocadas ni correctas, dado que todas aportan en la construcción del conocimiento. Luego, a la luz de las evidencias, pueden refutarse algunas ideas, las cuales nos acercan a “la verdad”.
  3. Explore qué saben sus estudiantes acerca del contenido a tratar. Aproveche los conceptos clave del objetivo de la clase. Intente explicitar que lo que aportan sus estudiantes aporta al logro de los objetivos de la clase. Identifique (en silencio y hábilmente) el tipo de conocimiento que mencionan, si son:
    1. Declaraciones espontáneas. Intenta dar explicación al contenido, utilizando sus experiencias inmediatas o conocimientos que tiene a la mano.
    2. Concepciones transmitidas por socialización. Da explicación al contenido utilizando elementos que aprendió en su hogar, amistades, medios de comunicación masiva, redes sociales, u otras.
    3. Concepciones analógicas. Careciendo de declaraciones espontáneas o por socialización, intenta construir un nuevo significado, utilizando las fuentes de conocimiento de otras áreas disciplinares.
  4. Utilice organizadores gráficos en la pizarra, como mapas conceptuales, esquemas, listados, etc., que pongan en evidencia los aportes de sus estudiantes. Mantenga durante un tiempo este material, de manera que luego pueda conectar estos conocimientos con lo que desea lograr. De ser posible, utilice diversos colores para crear las conexiones.
  5. De común acuerdo, borre aquellos aportes que menos tributen al logro del objetivo de la clase. Agradezca y celebre en todo tiempo que se hayan realizado los aportes.
  6. Motive a sus estudiantes a registrar en sus cuadernos estos conocimientos previos.
  7. Proceda con las actividades planificadas. De vez en cuando, traiga a la memoria los aportes de sus estudiantes, relacionándolos con los contenidos que esté revisando en la clase.

Ser docente es una profesión que impacta en la vida de los estudiantes. Considerar los aprendizajes previos, reconocerlos, celebrarlos y considerarlos dentro de sus planificaciones y actividades aumenta las probabilidades de que los aprendizajes sean significativos.

Algunas estrategias para conocer los aprendizajes previos

  • Cuestionarios abiertos, cerrados o de opción múltiple.
  • Resolución de problemas, previamente planificados, en los que los estudiantes puedan hacer predicciones simples, o elaborar conclusiones sencillas. Por ejemplo: ¿Por qué las cosas caen al suelo?, ¿Por qué en nuestra ciudad hay sectores denominados ricos y pobres?, etc.
  • Elaborar organizadores gráficos, como mapas mentales, mapas conceptuales, diagramas, dibujos, infografías, etc.
  • Organizar una lluvia de ideas.
  • Propiciar discusiones socializadas en torno al tema central de la clase.
  • Entre otros.

El arte de integrar los conocimientos previos con lo que ya se ha planificado y lo que se dispondrá en clases es una habilidad que cada docente desarrolla a lo largo de su experiencia profesional. Tomando en cuenta esto:

¿Cómo considerará, desde hoy, las experiencias y conocimientos previos de sus estudiantes?


¿Es necesario explicitar el objetivo de la clase a mis estudiantes?

“Quien tiene siempre ante sus ojos un propósito, hace que todas las cosas le ayuden a conseguirlo.”  (Robert Browning).

La mente los niños y adolescentes es maravillosa. La mayor cuota de inocencia, creatividad, experimentación y disposición neuronal al aprendizaje se da en estas etapas. Es como si no tuvieran límites, pero requieren de estructura.

¿Ha intentado ir de paseo con un niño/a? De seguro que notó que una de las primeras preguntas que le hicieron fue ¿Hacia dónde vamos?,o ¿Para qué vamos allá?. Y esto es bueno, dado que su mente, y la del adulto también, necesita en todo tiempo saber qué hacer, cómo hacerlo, y dónde hacerlo. Si esto no se sabe, entonces comienzan a gestarse dificultades de orientación, comunicación, de sentido de lo que se hace, lo cual es poco recomendable.

Nuestras clases no son la excepción a la regla, debemos declarar y explicitar qué objetivo pretendemos lograr en el aula. Esta simple acción dará un encuadre automático a las acciones que se presentarán a continuación, mientras se logra la experiencia de aprendizaje.

Se entiende en este aspecto, que usted ya ha adquirido la destreza de elaborar un buen objetivo de clase. Si siente que puede mejorarlo, le invitamos a revisar el siguiente artículo. Del mismo modo, es necesario saber con anticipación en qué nivel taxonómico se encuentra su objetivo, para lo cual, recomendamos revisar el siguiente documento descargable.

El objetivo de la clase debe ser presentado de forma clara, precisa y comprensible para todos/as.

A continuación, ofrecemos algunos pasos a seguir en función del objetivo de la clase, y que conviene tener presente en todo tiempo:

  1. Tomar el mismo objetivo que fue planificado previamente.
  2. Declarar, de manera escrita y oral, cuál es el objetivo de la clase.
  3. Asegurarse de que todos/as han comprendido cuál es el propósito de la clase. No debe comenzar su clase si existen dudas al respecto.
  4. Motivar, de diversas maneras, a que los estudiantes se comprometan con el logro del objetivo. Naturalmente, usted como docente, debe mostrarse siempre motivado/a y comprometido/a con su logro.
  5. Idealmente, ese objetivo debe permanecer a la vista de todos/as, durante TODA la clase.
  6. Comprobar, a lo largo de todo el desarrollo de la experiencia educativa, que se va de camino al logro del objetivo inicialmente planteado.

 

Ok, ya declaré el objetivo. Ahora, ¿Qué hago?

Junto con la declaración explícita y clara del objetivo, se recomienda también clarificar cuál va a ser el camino que se seguirá para llegar a lograrlo. Esto es, mencionar, sin especificar, pero con una cuota importante de entusiasmo, las actividades que se desarrollarán en la clase.

Asegúrese de que los estudiantes comprenden que cada actividad, por muy extrañas, o sencillas, o complejas, que parezcan, facilitarán el aprendizaje del o los contenidos programados para la clase.

Los/as estudiantes tienen el derecho a saber cómo será el camino que emprenderán. Importante es en este punto hablar siempre en positivo, es decir:

  • “Este contenido será un desafío para nosotros”, en lugar de “esto será muy difícil”.
  • “Las actividades más sencillas son las que dejan las mejores lecciones”, en lugar de “es tán fácil que hasta un bebé lo haría”, etc. 

Mira el siguiente video, para profundizar en el tema:

Img video

Ya lo sabe. Iniciar una clase es una tarea desafiante y sencilla, pero que requiere de bastante motivación y habilidades comunicacionales de parte del/la docente. Ser explícto, claro, breve y concreto en la declaración del objetivo permitirá que con rapidez todos los estudiantes se entusiasmen con lo que viene, y sea más fácil alcanzar el propósito de mejorar los aprendizajes.

¡Manos a la obra!


¿Cómo logro que mi clase planificada sea coherente con la que realizaré en aula?

Lograr implementar una clase en el aula, que sea concordante con lo que anteriormente fue planificado es un desafío no menor, tomando en cuenta que requiere del despliegue de varias habilidades pedagógicas y motivacionales de parte del docente. Sin embargo, está probado que mientras más eficiente sea el proceso de planificación, mejor se manejarán las variables que intervengan mientras se realiza la clase en el aula.

Entonces, pese a que está instalado en el inconsciente colectivo que la planificación es un mero trámite administrativo, es necesario tomar nota de que una buena o mala planificación afecta directamente en la calidad de esta, y en el logro de los objetivos sugeridos por el currículum.

Mire el siguiente video para profundizar en el tema:

Img video

Ya tengo los conocimientos ¿Qué hago entonces?

Son dos los factores claves:

  1. La pertinencia del o los objetivos de la clase.
  2. Las estrategias a utilizar en la clase.

A continuación, profundizamos en ambos factores.

Pertinencia del o los objetivos de la clase

Como premisa, los objetivos curriculares, deben ser coherentes con los planteados en el Currículum Nacional o los normados por la Unidad Educativa en la que trabaja.

En cuanto al/los objetivos de la clase que desarrollará, asegúrese de que responden, primero, al currículum nacional, y luego a lo que desea intencionar pedagógicamente en el aula.

Al respecto, el Marco para la buena enseñanza (MINEDUC, 2008), indica que es esencial la organización de los objetivos en el diseño y planificación de una clase, lo cual se traducirá en la creación de actividades de aprendizajes con coherencia lógica, y adecuadas para los conocimientos, habilidades y actitudes que han de ser desarrolladas.

Una buena o mala planificación afecta directamente en la calidad de esta, y en el logro de los objetivos de la clase.

Las estrategias de enseñanza

El propósito principal para incorporar una estrategia en una planificación es lograr un aprendizaje significativo. En ese sentido, es esperable que el docente se haya apropiado, a lo largo de su formación y carrera, de un abanico de estrategias de enseñanza, las cuales deben ser coherentes con el/los objetivos de la clase. Su selección debe atender a los siguientes 5 puntos:

  1. La complejidad de los contenidos a enseñar. Mientras más demanda cognitiva y emocional demande un contenido, mayor cantidad y diversidad de estrategias son necesarias para la implementación de la clase.
  2. El tipo de actividades de enseñanza. La literatura especializada en didáctica, y la experiencia, señalan que las actividades deben atender a todos los estilos de aprendizaje presentes en el aula. ¿Conoce las particularidades de sus estudiantes?.
  3. Los recursos de aprendizaje a utilizar. ¿Su establecimiento educativo cuenta con recursos para lo que va a enseñar?, ¿Planea utilizar TIC?, ¿Qué hay de incorporar juegos?, ¿Cómo guiará hacia el cierre metacognitivo?, son preguntas que debe resolver mientras planifica, y sentirse seguro/a de cómo los implementará, previo y durante la clase.
  4. Las características de los estudiantes. ¿Tienen sus estudiantes habilidades para crear modelos, interpretar instrumentos musicales, o utilizar bien las TIC? Entonces, esto debe orientar su planificación. Del mismo modo, debe considerar si hay diagnósticos de Necesidades Educativas Especiales (NEE) en el aula. Ante esto último, conviene revisar la literatura disponible para cada diagnóstico (facilitando la empatía y adecuación curricular), y/o articular estrategias con un/a docente de educación diferencial.
  5. Considerar las dificultades más recurrentes en el contenido que enseña. Tanto durante la etapa de formación profesional inicial, como en la práctica diaria, los docentes son capaces de identificar aquellos contenidos que presentan mayor dificultad de logro de aprendizaje en cada nivel de enseñanza y curso. Ante esto, es conveniente tomar conciencia de ello, y buscar nuevas estrategias metodológicas y didácticas que permitan a los estudiantes a apropiarse de los contenidos a enseñar en una determinada clase.

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Por último, considere que la planificación de la clase NO ES MÁS QUE LA CREACIÓN DE UNA EXPERIENCIA DE APRENDIZAJE. Por lo tanto, si esa experiencia planificada no es coherente con los puntos mencionados anteriormente, se corre el riesgo de que su implementación se vea mermada o boicoteada por factores como convivencia escolar, interrupciones, bajo compromiso con las actividades propuestas, dificultades técnicas, entre otras; las cuales atentan en todo tiempo contra la relación planificación-clase implementada.

Puede descargar un manual de estrategias didácticas en el siguiente link:

Pdf Icono Manual de estrategias didácticas.

A partir de hoy: ¿Cómo aumentará la eficiencia entre lo que planifica y lo que realmente implementa en clases?


¿Cómo utilizar adecuadamente los recursos pedagógicos con mis estudiantes?

Una definición clásica de recurso pedagógico la encontramos en Mattos (1963). Para él, los recursos didácticos son:

“Los medios materiales de que se dispone para conducir el aprendizaje de los alumnos”.

Sin embargo, para su correcto uso se hace obligatoriamente necesario conocer las características y necesidades de los estudiantes y a su vez tener claridad de lo que queremos que aprenda, por lo tanto es sin duda un trabajo que requiere tiempo y que muchas veces a los docentes no nos sobra.

¿Qué puedo hacer para solucionar esto?

Primero puedes hacer actividades sencillas para conocer a tus estudiantes, te proponemos lo siguiente:

  • Crear un póster o una presentación digital (ppt). Pueden incluir imágenes e información sobre lo que hacen en su tiempo libre, sus intereses, los deportes que practican, sus asignaturas favoritas, una película o un libro.  A estudiantes de niveles superiores que agreguen “como les gusta aprender o como les gusta estudiar”. Esta información la puedes tener en un portafolio digital con cada una de las presentaciones de tus alumnos.
  • Escribir un autorretrato literario. Puedes plantear a los alumnos preguntas que les sirvan de guía o simplemente pedirles que se describan a sí mismos, para descubrir qué cosas destacan o desde qué punto de vista lo hacen. Muéstrales como ejemplo autorretratos literarios famosos, o realizados por niños. También puedes animarles a hacerlo en formato de video o ppt para que dejes registro digital de la tarea te ayudará para más adelante.
  • Entrevistar a alguien especial. Para conocer a tus alumnos también es importante conocer a quienes les rodean o a las personas que ellos consideran importantes. Pide a tus alumnos que elijan a alguien que es especial para ellos –puede ser de su familia pero también alguien cercano que admiren o, simplemente, con quien quieran mantener una conversación–. Tendrán que elaborar algunas preguntas y grabar la entrevista en audio con un teléfono, una tablet o un pc. Es importante que te envíen la grabación para hacer un registro audiovisual de esto.
  • Entrevista uno a uno. Para entender la forma en que aprende cada niño, el comportamiento y los desafíos, ella sugiere hacer entrevistas uno a uno. Para eso, primero hay que identificar a los estudiantes que están teniendo mayores dificultades para luego invitarlos a hablar fuera de la sala de clase. Tendrás que decirle a cada uno que tu propósito es escucharlos y conocerlos para poder guiarlos mejor. Puedes decir cosas como: cuéntame en qué te sientes exitosos en mi clase, cuéntame qué te parece más difícil, ¿cómo aprendes mejor?, ¿cómo puedo mejorar como profesor/a?, ¿cómo te puedo apoyar para que alcances tus objetivos?.

Para profundizar, te invitamos a ver el siguiente video:

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Una vez que tengas antecedentes de tus estudiantes, debes considerar lo siguiente para elegir adecuadamente los recursos pedagógicos para tus clases.

  • Claridad de las habilidades a desarrollar a partir del o los objetivos de aprendizaje planteados.
  • Espacio físico de la sala de clases.
  • Tiempo de las actividades para que los recursos elegidos no afecten su buen desarrollo,
  • Claridad en la explicación del uso del recurso (se recomienda explicar antes de iniciar la actividad para modelar su uso y evitar distracciones).

Por último, se recomienda lo siguiente para que un recurso pedagógico sea de calidad:

  1. Característica 1. Composición de colores. Aunque pueda parecer irrelevante, los colores son fundamentales a la hora de aprender con un recurso didáctico. Éstos ayudan a estructurar el contenido, resaltar los elementos más importantes del tema de estudio y a agilizar la memoria.
  2. Característica 2. Estructura. Seguir una cierta estructura es una de las características más importantes en la elección de los recurso para tus clases, por lo que al momento de planificar asegúrate que tus recursos de aprendizaje  siguen un orden lógico y con sentido para tus estudiantes para que así logren entender cuál es el propósito de tu clase.
  3. Característica 3. Diversidad. Para evitar el aburrimiento y favorecer el aprendizaje, es recomendable que tus recursos educativos sean variados e incluyan ayudas visuales, rompecabezas o puzzles. Una buena práctica es, por ejemplo, incluir vídeos educativos e imágenes que ayuden a explicar determinados conceptos, así como complementar tu texto con otros recursos como mapas mentales o fichas de estudio.

 “Recuerda que un recurso pedagógico es el medio facilitador del aprendizaje de tus estudiantes, pero tú eres el principal motor de su aprendizaje”


Apunte técnico elaborado por el equipo de potencial consultores.

¿Cómo organizar las actividades en el aula para aprovechar el tiempo y lograr que mis estudiantes logren los objetivos de aprendizaje?

Los profesores de las escuelas efectivas comprenden que el buen uso del tiempo en la sala de clases es fundamental para alcanzar los objetivos pedagógicos que se han propuesto. Ello depende de la manera como se organice la enseñanza y se preparen las clases, pero también de cómo se manejan las contingencias que se producen al interior de ésta.

A continuación te sugerimos una serie de recomendaciones que puedes utilizar para optimizar el tiempo y que tus estudiantes logren alcanzar los objetivos de aprendizaje que les has planteado:

Las experiencias de buen uso del tiempo demuestran que es importante considerar los siguientes aspectos:

1. Comenzar la clase en el momento oportuno, apenas suene la campana o el timbre. Te recomendamos realizar acciones rutinarias:

ACTIVIDAD DEL DOCENTE TIEMPO
  1. Pide orden.
  2. Pasa lista.
  3. Solicita sacar cuadernos.
  4. Acepta ingreso de los/as niños/as atrasados.
  5. Responde pregunta sobre fecha y temas de próxima prueba.
  6. Pregunta por alumnos ausentes.
5 min.

Para profundizar, te invitamos a ver el siguiente video:

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2. Evitar las interrupciones externas de todo tipo, una vez que se inicia la clase. Te recomendamos lo siguiente:

Plantear en consejo de profesores u otras instancias administrativa la importancia de esto y que la escuela o liceo se establezca la cultura de la No interrupción de clases.

Hablar con los apoderados en reunión de apoderados la importancia de la puntualidad.

Dejar constancia con los apoderados de su horario de atención y las urgencias que sean atendidas por el inspector general.

3. Sostener un ritmo intenso y continuado de trabajo hasta el final de la hora de clases, evitando las pausas o tiempos muertos en que los alumnos no hacen nada. Si los niños y niñas están trabajando, es menos probable que incurran en situaciones de indisciplina. Te recomendamos considerar las investigaciones en educación y neurociencias que recomiendan planificar, para cada hora de clases, secuencias de actividades con una duración no mayor a 10 ó 15 minutos, pues “más de eso es inapropiado, los chicos se aburren”. 

Apunta a actividades de calidad que se relacionen directamente con los objetivos de aprendizaje y que propicien el trabajo en equipo de los estudiantes.

4. Incluir actividades alternativas en la planificación para tener herramientas adicionales y mantener trabajando a los estudiantes. Por ejemplo, si deseaba ocupar el video y se cortó la luz, podrá recurrir a una dinámica de grupo preparada con anticipación, para trabajar el mismo contenido.

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5. Aprovechar los recursos disponibles en la escuela para ahorrar tiempo improductivo de copia y trabajo a mano: guías de aprendizaje elaboradas en computador y fotocopiadas, papelógrafos y retroproyectores para mostrar esquemas elaborados previamente, etc.

6. Tener a mano un pequeño stock de materiales de uso corriente en la sala, para reponer sin demora lo que haga falta: plumones o tiza, lápices, etc.

7. En caso de que deba ausentarse por alguna razón de la escuela, el profesor debe dejar guías de aprendizaje u otras actividades preparadas para que sean aplicadas por su reemplazante. De esta forma, los estudiantes no perderán ese tiempo y el profesor no se atrasará con su planificación.

Estamos convencidos de que éstas sugerencias son parte del camino que te permitirá optimizar el tiempo en el aula y que logres aprendizajes de calidad con tus estudiantes. ¡Vamos que se puede!